Originario de la costa de oeste de los Estados Unidos en la era de jazz, es el baile de todas las generaciones y todos los ritmos. En la actualidad se considera como uno de los bailes más modernos y transversales, ya que permite la improvisación y la incorporación de elementos de otros estilos de baile.

Procedente del Lindy Hop, el West Coast Swing nace y se desarrolla en California debido a que los grandes estudios cinematográficos precisaban de coreografías de baile para la época dorada de los musicales. Su precursor Dean Collins adaptó los movimientos circulares del Lindy Hop a los lineales que las cámaras cinematográficas precisaban para grabar. Así también la cadencia negra del Lindy Hop se convierte en una conexión blanca. Desaparece el bouncing y aparece la conexión.

El nombre del baile fue cambiado a Western Swing y luego en la década de los 1960 a West Coast Swing. En 1978, el West Coast Swing se convirtió en el Baile Oficial del Estado de California. El baile evoluciona y empiezan los primeros grandes certámenes internacionales en Estados Unidos: San Diego, Los Angeles, Baltimore, Boston y San Francisco.

Salta a Canada (Vancouver) y posteriormente a Europa y el resto del mundo. Hoy se baila y podemos encontrar certámenes entre otros en Francia, Inglaterra, Rusia, Italia, Hungría, Alemania, Brasil, Argentina, Corea y Australia.

Y por qué es un baile tan singular?

  • Porque es un “baile vivo”. Los movimientos que lo componen continuamente evolucionan para adaptarse mejor a la música contemporánea, manteniendo sus fundamentos básicos. Su esencia es una mezcla de improvisación, técnica, musicalidad y conexión. Nadie lidera y nadie sigue. Se propone y se materializa.
  • Porque bebe de diferentes estilos musicales: contemporáneo, blues, rock, soul, country, hip hop, pop, house, disco… No hay casi nada que un westie no se atreva o pueda bailar.
  • Porque vive su época dorada: Tatiana y Jordan, Ben Morris, Jessica Cox, Virgine y Maxence, Open French en Eurodisney, Swing Diego, Budafest, Sea Sun Swing de 10 días en Montpellier, West in Lyon… cada fin de semana podrías viajar a un lugar de Europa y participar en un workshop. Lo harás tú y lo hacen tus colegas franceses, ingleses, italianos, alemanes, suizos…

De todos modos, una imagen transmite más que mil palabras y si, además, se trata de West las imágenes son siempre bellas.